
Fragmento de la entrevista:
“—¿Cómo se pueden releer sus obras en relación con cómo fueron leídas?
—El caso de Sabato es algo paradójico. Es un autor de mucho éxito entre la gente y el mundo académico e intelectual extranjero. A los críticos y académicos españoles les gusta mucho la literatura de Sabato, pero acá en la Argentina ha sido muy discutido. No termina de ser bien leído porque surgen otros temas en el medio, el tema político, la actuación de la Conadep, el almuerzo con Videla. Ni siquiera es cierto que él no habló por los desaparecidos. Sí habló. Y aunque ese relato no es cierto, interfirió injustamente.
Allá por 1999 Augusto Monterroso me preguntó: “¿Qué les pasa a los argentinos con Sabato, qué problema hay?”. Afuera no lo entienden. Escuché a dos grandes académicos españoles, Darío Villanueva y Víctor Freixanes, deshacerse en elogios sobre la épica en Sobre héroes y tumbas. También yo escribí sobre esta épica peculiar: la del derrotado, la del perdedor, en la legión de Lavalle. Del perdedor y del culpable, porque no se oculta que Lavalle es el que mató a Dorrego, pero al mismo tiempo es alguien que por ese camino de sufrimiento y de huida, y por la veneración de sus soldados, de alguna forma se redime. Sabato plantea siempre un horizonte complejo, hecho de contraposiciones, donde se muestran los aspectos negativos de la luz y los aspectos luminosos de la oscuridad. Metiéndonos en la oscuridad conocemos la condición humana, que no existe sin cuerpo, sin pasiones, sin sexo.”

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Leer también la intervención de María Rosa Lojo en el artículo de Patricio Féminis, dentro de la misma publicación:
“No privarse de Sábato”. Artículo de Patricio Féminis:
No privarse de Sabato – Caras y Caretas
“La escritora María Rosa Lojo, de 72 años, autora del libro Sabato. En busca del original perdido, de 1997, le dice a Caras y Caretas: “No sé si hay un legado aceptado y reconocido. No veo referencias a Sabato en declaraciones de las nuevas generaciones. Sin embargo, su obra se conecta con la sensibilidad de escritores e intelectuales de hoy”. Y profundiza: “Están vigentes los aspectos de su estética y sus reflexiones ensayísticas que cuestionan la civilización tecnocrática, la destrucción del medio ambiente, la alienación de una sociedad orientada hacia el consumo, la robotización y el dominio de lo maquinal sobre lo sensible”.
Lojo también dice: “Lo que vincula la narrativa de Sabato con la que más se lee y se escribe hoy día es la reactualización que él hace de la estética gótica, la indagación en el mal y la oscuridad, la exploración de lo irracional, de la locura, de las pasiones, de lo extraño, lo fantástico y lo sobrenatural. No es que escribiera literatura de género, pero la experiencia del horror existencial y metafísico, también del horror ante el mal histórico, es una constante en su obra. Todo eso lo conecta con Samanta Schweblin, Mariana Enriquez o Luciano Lamberti”.”
