
“El “misterio del último Stradivarius”, ¡atención spoilers!, no se refiere al esclarecimiento del doble asesinato que desencadena la acción; en realidad ese hecho puntual nunca se resuelve, y finalmente tampoco importa. El misterio radica en el violín mismo, en el encantamiento revelador que ejerce ese objeto prodigioso.
Esto no lo convierte en un amuleto. Aunque parezca que alarga la vida de sus portadores, en realidad no pocos de ellos encuentran un final violento, o mueren atormentados. Tampoco es mágico, en el sentido de que pueda cambiar la voluntad de quienes lo interpretan o lo poseen. Ellas y ellos siguen siendo libres de tomar decisiones y elegir, para bien o para mal, su propio camino.
Una lengua divina
Lo que distingue al último Stradivarius es otra cosa: habla una lengua divina, pone a sus oyentes en contacto directo con una dimensión sobrenatural.
La novela, por su parte, no se propone encajar en un estatuto de género determinado. Tiene un marco de policial de enigma, pero no se reduce a él. Tiene una dimensión histórica muy trabajada, pero no se detiene allí. Es realista, respeta un contrato narrativo de verosimilitud, pero, como acabo de señalar, se abre, a través del violín, hacia un nivel sobrehumano.
Pero además este libro es un intenso relato de aventuras, donde no faltan el amor en sus diversas modalidades, la amistad perdurable, la fe, la compasión, la abnegación, y tampoco la crueldad extrema y la tragedia.”
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“El misterio del último Stradivarius”: una novela que explora el arte, la crueldad y la redención