Esta obra de Lojo se adelanta treinta años a las reivindicaciones políticas y culturales indígenas que han cambiado el paisaje cultural y urbano de la actualidad. Por su carácter experimental, que cruza lo fantástico, lo sobrenatural, la historia y el testimonio, también es un antecedente de los enfoques que predominan en la literatura argentina de los últimos años, desde Liliana Bodoc a Gabriela Cabezón Cámara.
